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Fichas saludables

Día Mundial del Corazón

Buenos latidos

Suena a asunto de enamorados y enamoradas. Pero, en este caso, se trata más bien de asuntos de salud: la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud celebran cada 29 de septiembre el Día Mundial del Corazón para compartir medidas de prevención de las enfermedades cardiovasculares. ¿Escuchamos al corazón?

Desde el año 2000, y por designación de la UNESCO, todos los 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón como una oportunidad para concientizar sobre las enfermedades cardiovasculares y todas las formas de prevenirlas y de tratarlas. Como cada una de las fechas que la OMS planea con estos fines, también el Día Mundial del Corazón cuenta, año tras año, con distintos lemas que motivan cada celebración. “Emprende un camino hacia un corazón sano” fue la de 2013, mientras que, el año pasado, la fecha se concentró en la importancia de crear un ambiente sano para el corazón. En esta oportunidad, el lema será “Poweryourlife”.

¿Qué son las enfermedades cardiovasculares?
Se conoce por enfermedades cardiovasculares a un grupo de enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos que constituye la mayor causa de muerte en todo el mundo. Entre las más comunes se encuentran la cardiopatía coronaria, las enfermedades cerebrovasculares, las cardiopatías congénitas, las trombosis venosas y las embolias pulmonares. Sus efectos pueden llegar a ataques al corazón o accidentes cerebro vasculares, que suelen deberse a obstrucciones que impiden que la sangre irrigue correctamente el corazón o el cerebro. En general, estas obstrucciones están causadas por depósitos de grasa en los vasos sanguíneos. Además, este grupo de enfermedades también está ligado a la combinación de varios factores de riesgo, como el tabaquismo, la mala alimentación, la obesidad, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol y la diabetes.

¿Cómo se definen los factores de riesgo?
Para poder combatir y prevenir las enfermedades cardiovasculares, es importante entender los factores de riesgo, ya que la mayoría de estas enfermedades se puede prevenir. Los factores de riesgo pueden dividirse en cinco tipos. Los factores conductuales tienen que ver con comportamientos que, en las personas, afectan la salud, como el tabaquismo, la dieta descuidada o la falta de actividad física. Los factores biológicos, por otro lado, comprenden fenómenos como la presión arterial, el colesterol y el nivel de glucosa en sangre. La depresión, la ansiedad, el estrés y la falta de apoyo social conforman los factores de riesgo psicosociales que están vinculados a estas enfermedades. Además, se consideran como factores de riesgo también a la posibilidad de acceder a atención médica y las políticas de salud pública.

¿Cuáles son los síntomas de las enfermedades cardiovasculares?
Muchas de las enfermedades de los vasos sanguíneos pueden pasar desapercibidas porque pueden no presentar síntomas. En el caso de un ataque al corazón, es importante saber que los síntomas son dolor o molestias en pecho y en los brazos, el hombro izquierdo, la mandíbula o la espalda. Además, muchas veces los síntomas pueden incluir dificultad para respirar, náuseas, mareos o palidez. En el caso de los accidentes cerebrovasculares, el síntoma más usual es la pérdida repentina de fuerza muscular en la cara, los brazos o las piernas. También pueden aparecer como síntomas confusión, dificultad en el habla, problemas para ver, dolores de cabeza intensos o pérdida de la consciencia.

Consejos de la OMS para prevenir enfermedades cardiovasculares

  • Mantener una dieta sana. Abundantes frutas y verduras, cereales integrales, carnes magras, pescado, legumbres. Poca cantidad de sal y de azúcar; el alcohol, con moderación.
  • Hacer ejercicio físico. Treinta minutos de actividad física por día resultan óptimos para el buen funcionamiento del sistema cardiovascular. Si llegamos a una hora por día, esto ayuda a mantener un peso normal.
  • No fumar. Al dejar de fumar, el riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular comienza a reducirse de inmediato.
  • Tomarse la presión. Ya que la hipertensión no suele tener síntomas, es importante estar siempre atentos y medirnos la presión arterial regularmente.
  • Controlar la cantidad de lípidos en la sangre. Así, sabremos nuestro nivel de colesterol y, de ser necesario, podemos reducirlo cuidando más la dieta.
  • Medir el azúcar en la sangre. La diabetes aumenta el riesgo de infarto de miocardio y de accidentes cerebrovasculares. Por eso, es muy importante controlar la tensión arterial y el nivel azúcar en la sangre.

    Fuentes
    OMS
    Ministerio de Salud de la Nación